La saponificación en frío, el secreto del buen Jabón

La saponificación en frío, el secreto del buen Jabón

En esta ocasión, os voy a contar uno de los aspectos de mi pasión: la fabricación de jabón mediante saponificación en frío.

En los últimos años, el interés por los productos ecológicos y naturales ha crecido exponencialmente. Uno de los productos más populares en esta tendencia son los jabones ecológicos, que no solo son respetuosos con el medio ambiente, sino también con nuestra piel. Detrás de estos jabones se encuentra un proceso artesanal y con mucha solera: la saponificación en frío.

¿Qué es la saponificación en frío?

La saponificación en frío es un método tradicional para hacer jabón que se basa en una reacción química entre un aceite (o grasa) y una base alcalina, comúnmente hidróxido de sodio (sosa cáustica). Este proceso da como resultado la formación de jabón y glicerina, un subproducto muy beneficioso que ayuda a hidratar la piel.

Esta técnica tiene sus orígenes en la antigua Mesopotamia, donde se mezclaban grasas con cenizas para hacer jabón alrededor del 2800 a.C. El método moderno se perfeccionó en el Mediterráneo durante la Edad Media, con lugares como Alepo, Marsella y España destacando en su producción. Esta técnica artesanal ha perdurado hasta hoy refinándose y convirtiéndose en un arte.

A diferencia de otros métodos industriales, la saponificación en frío no requiere altas temperaturas, lo que permite que los ingredientes conserven todas sus propiedades. Esto es especialmente importante en los jabones ecológicos, ya que sus principales ingredientes son aceites vegetales que contienen nutrientes y antioxidantes, y aceites esenciales que nos cederán sus propiedades y aromas complejos y naturales.

Vídeo fabricación jabón

Beneficios de los jabones ecológicos hechos por saponificación en frío

1 Ingredientes Naturales y Sostenibles: a diferencia de los jabones comerciales que suelen contener detergentes sintéticos, colorantes y conservantes artificiales, los jabones ecológicos están hechos con ingredientes naturales, como aceites vegetales (oliva, karité y coco) y aceites esenciales. Estos ingredientes no solo son más suaves para la piel, sino que también son biodegradables, reduciendo así el impacto ambiental.

2 Libre de Químicos Tóxicos: la piel es nuestro órgano más grande, y lo que aplicamos sobre ella puede ser absorbido por el cuerpo. Los jabones convencionales suelen contener sulfatos, parabenos y fragancias artificiales que pueden irritar la piel o causar reacciones alérgicas. En cambio, los jabones ecológicos, al no contener estos químicos, son ideales para pieles sensibles o propensas a alergias.

3 Glicerina Natural: la saponificación en frío produce glicerina de forma natural, un humectante que retiene la humedad en la piel, dejándola suave e hidratada. En los jabones comerciales, la glicerina suele eliminarse para usarla en otros productos, lo que puede dejar el jabón más agresivo para la piel.

4 Ecológico y Ético: nuestros jabones están elaborados con ingredientes de comercio justo y respetando prácticas sostenibles. Teniendo muy en cuenta la procedencia de materias primas como el Karité, Coco y Cacao. Además, al estar libres de plásticos y envoltorios innecesarios, contribuyen a reducir los desechos y la contaminación. y por su puesto, no han sido probados en animales.

5 Personalización: uno de los aspectos más bonitos de los jabones hechos por saponificación en frío es la posibilidad de crear diseños increíbles e irrepetibles. Para mí es una obra de arte como un lienzo, pero que se pinta con arcillas, extractos de plantas, flores secas, carbón u óxidos minerales. 

El proceso paso a paso

El proceso de saponificación en frío es relativamente sencillo, pero requiere tiempo y paciencia. Aquí te dejo un resumen de los pasos principales:

Mezcla de aceites y base alcalina: Se mezclan los aceites seleccionados con la sosa cáustica previamente disuelta en agua. Este paso debe hacerse con mucho cuidado, ya que la sosa es un material corrosivo.

Reacción química: La mezcla comienza a espesar y tiene lugar la reacción de saponificación, que transforma los aceites y la base en jabón y glicerina.

Moldeado y curado: Una vez alcanzada la consistencia adecuada, la mezcla se vierte en moldes. El jabón se deja reposar durante un mínimo de 24 a 48 horas antes de desmoldar. Posteriormente, el jabón necesita curarse durante al menos 4 a 6 semanas. Durante este tiempo, el jabón pierde agua y se endurece, lo que lo convierte en un producto suave y duradero.

Conclusión

El proceso de saponificación en frío es la clave para la creación de jabones ecológicos que son respetuosos tanto con nuestra piel como con el medio ambiente. Al utilizar ingredientes naturales y evitar el uso de productos químicos nocivos, los jabones ecológicos representan una alternativa saludable y sostenible frente a los productos industriales.

Si estás buscando una forma de cuidar tu piel de manera natural y, al mismo tiempo, aportar tu granito de arena en la protección del planeta, los jabones hechos por saponificación en frío son una opción que vale la pena explorar. ¡Tu piel y la Tierra te lo agradecerán!


Espero que esta entrada sea útil para tu blog y que tus lectores disfruten aprendiendo sobre este maravilloso proceso artesanal. ¡Si necesitas algún ajuste, no dudes en decirme!


Alba Batalla

26 de septiembre de 2024