Brocha y agua
Humedece la brocha con agua tibia para que se ablande ligeramente. Escurre la brocha y cárgala con el jabón mediante círculos durante unos segundos. Solo unas pasadas son suficientes para obtener la crema de jabón. No vuelvas a cargar con más jabón la brocha en todo el proceso. Ahora decide si quieres aplicarlo a la cara (o piernas, axilas, cabeza, etc.) para espumar directamente, o hacerlo en un bol a parte.
Para aplicarlo en la piel directamente, realiza círculos con la brocha cargada con muy poquito jabón, hasta conseguir la capa de espuma deseada. Si necesitas más espuma, humedece unos milímetros de la brocha en agua y vuelve a pasarla sobre la zona a rasurar.
Si quieres gran cantidad de espuma, trabaja el jabón en un bol. Para aumentar la espuma, no vuelvas a cargar la brocha con más jabón. Sólo te hará falta una cucharilla de agua para duplicar la espuma, trabajarla y si todavía necesitas más, para cubrir más zona del cuerpo, vuelve a poner unas gotas de agua y con movimientos circulares, conseguirás una espuma densa, consistente y suave para la piel.
Si sigues estos consejos, el jabón te durará muchísimo tiempo.